Pongo «de derechas tampoco» tras un breve interludio en el que pienso que en caso contrario un lector algo malintencionado, quizás podría pensar que vengo aquí a justificar el anarco-capitalismo, o peor… la extrema derecha (también conocida como derecha extrema).
No… no va por ahí la cosa…

Pero vamos por partes: lo primero es la noción del anarquismo como ideología. No pretendo sintonizar con el anarquismo tal y como se ha entendido en la historia, tampoco creo que lo que escribo vaya a ser del agrado de muchos, ya sean los que equiparan anarquismo con caos, o los que lo relacionan con los movimientos de izquierda. Sobre esto último solo diré que los anarquistas tradicionalmente no se llevaban demasiado bien con los comunistas…
Pero todo eso ahora mismo no es necesario. Veamos qué es una ideología; la RAE tiene la siguiente definición:
Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Como sinónimos propone varios: ideario, credo, doctrina, ideas, principios, creencia.
Aquí ya se concreta un poco la cosa: «doctrina», «credo»… palabras con connotaciones más cercanas a la rigidez; palabras que sugieren que una ideología no está hecha para ser cuestionada, para ser debatida o repensada, sino para ser seguida, obedecida, implantada. Alguien pensó la ideología y dejó unas instrucciones. A partir de ahí ya solo queda ejecutarlas.

La conclusión para mi es que una ideología es básicamente un recetario de ideas con las que alguien pretendía construir un mundo mejor. Mejor según él, claro. Y dado que hay tantas opiniones como personas, lógicamente iban a surgir ideologías muy diferentes y contradictorias, todas ellas probablemente creadas desde la mejor de las intenciones…
¿Y donde deja esto al anarquismo?
En su sentido más puro, una sociedad anarquista sería una sociedad sin reglas, sin una autoridad que ordenase, sin una población obligada a acatar leyes. Sería una sociedad donde básicamente nadie ostentaría el poder sobre otra persona.
Por lo tanto, cualquier receta que implicase cualquier acción de poder sobre otra persona, de base incumpliría este precepto. Dicho de otra forma: No puedes imponer el anarquismo, porque en el momento en el que lo intentas deja de ser anarquismo.
Aquí viene la otra cara de la moneda: si decimos que anarquismo no es lo mismo que caos, entonces estamos reconociendo que no basta con eliminar el poder y las leyes de la sociedad actual, por lo tanto no pretendemos que anarquismo sea igual a «hago lo que me de la gana y que se jodan los demás» (que puede ser lo que haga que mucha gente relacione al anarquismo con un movimiento de izquierdas). Pero tampoco puedes obligar a nadie a actuar en beneficio de otra persona (como se supone que hace el socialismo o el comunismo) o impedir que trate de forma agresiva a los demás… Parece una paradoja irresoluble.
Y claro: es irresoluble exclusivamente si pensamos que el anarquismo es una ideología con un objetivo a conseguir y unos pasos para hacerlo.
En el momento en el que eliminas ese factor, ya no importa todo eso. El objetivo desaparece. Las acciones para conseguirlo también.
Es tan sencillo como cambiar la idea de «objetivo» por la de «síntoma».

El anarquismo no puede ser un objetivo a conseguir, por el que luchar. El anarquismo es simplemente el síntoma de una sociedad en la que sus individuos han alcanzado una madurez suficiente como para no necesitar vivir sometidos por un poder externo y donde la propia sociedad se regula gracias a las acciones individuales y voluntarias de sus miembros.
Joder… dicho así parece sencillo y todo…
Por eso no puede ser una ideología, porque realmente nunca ganarás convenciendo a nadie de las bondades del anarquismo, ni obligando a los demás a pensar como tú, ni haciendo nada por «derribar» el poder para implantarlo. Todo esto va en contra de la idea fundamental de lo que implica una sociedad anarquista.
El anarquismo no existe como tal. Es humo… es una ilusión… una utopía.
Y por eso no puede ser considerado como de «izquierdas» tampoco, porque todas las ideologías de izquierdas esconden un autoritarismo brutal, donde la palabra «solidaridad» se impone a golpe de martillo (ya sea el literal o el legal) pervirtiéndose irremediablemente y perdiendo todo su significado: el de ayudar al prójimo sin obligación y sin esperar nada a cambio.
Y comparo con las ideologías de izquierdas no por casualidad, porque parece que se ha impuesto un relato (y mucha gente se lo ha creído) donde las ideas de izquierdas son las ideas de las buenas personas, y por contra, las ideas de derechas son exclusivas de personas malvadas. Y claro… este es un relato intencionado (y no para nuestro beneficio como sociedad).
En realidad, probablemente haya buenas ideas en todo el espectro ideológico, pero sinceramente, si no nos hemos autodestruído aún, creo que es más bien porque sobre cualquier ideología, al final lo que impera es el puñetero sentido común.

Y joder, el sentido común es quizás la autopista hacia una sociedad anarquista ¿no? Porque yo observo que nuestra sociedad funciona gracias a gente con buenas intenciones, trabajadora, que sí, obtiene algo a cambio de lo que ofrece (ya sea su trabajo, buenas ideas, etc…) y que hace que el mundo funcione, que se encienda la luz cuando pulsas el interruptor o que puedas ir en coche por la carretera sin que todos nos estampemos.
Fíjate como muchas veces el «poder» es el que entorpece… por ejemplo en la carretera: obviamente estamos de acuerdo en lo necesarias que son unas normas mínimas de circulación. Son impuestas por ley, pero por lo general la gente las acata o no por sentido común y respeto a los demás (no todos… no estamos ahí aún). La gente no va por ahí saltándose los stops o las rotondas, no porque lo diga la ley, sino porque saben que va en ello su vida y la de los demás. De igual forma, hay normas estúpidas que nadie en su sano juicio acata, porque su vida y la de los demás puede depender de ello…
La suya y la de los demás.
Porque nos importan los demás, aunque sea un poquito…
Creemos que vivimos gobernados todo el tiempo, pero el poder no es una mano de hierro que nos sujeta a todos y nos obliga a actuar de cierta forma. No tiene esa capacidad (aún). Si todos decidiéramos dejar de trabajar, nos íbamos al garete sin que el gobierno pudiese hacer nada. Pero no lo hacemos. ¿Por miedo? Lo dudo… No lo hacemos porque sabemos que en el fondo lo que hacemos es importante: para nosotros, para nuestras parejas, para nuestros hijos y familia, para nuestros amigos. La mayoría de personas tienen esa cualidad y una disposición positiva hacia los demás…
No necesito una ley que me obligue a escuchar a un amigo que ha tenido un problema. No necesito una ley para colaborar con personas que tienen un proyecto interesante y necesitan ayuda.
Y me llama la atención cómo el poder regula cada vez más aspectos de la vida que ya se regulaban por si mismos porque ya los hemos integrado. Aspectos que regulan a su antojo de forma diferente a lo que entiende la mayoría (por nuestro bien, dicen) intentando convencernos de sus buenas intenciones para con la gente. Pero luego multan a ancianas que han dejado atado al perrito en la puerta de la farmacia… ¿Tiene sentido?
Para mi no…
La ley se tendría que hacer según la costumbre, no al revés… vamos, digo yo…

El poder siempre se justifica diciendo que es algo necesario, que sin él nos «desmadraríamos» y todo sería un caos. Y es cierto, no estamos en un momento de madurez en el cuál el poder sea completamente innecesario… socialmente somos como adolescentes saliendo al mundo, aún con camino que recorrer hasta la adultez.
Por eso creo que en muchos aspectos ya no tenemos que ser tan vigilados o castigados, pero eso da miedo a los que están arriba porque ven su futura irrelevancia, porque la sociedad no es que funcione gracias a ellos, más bien funciona a su pesar… Por algo supongo que nos intentan mantener infantilizados. No quieren desaparecer…
La madurez solo da miedo a los que tienen algo que perder cuando la sociedad crece lo suficiente como para dejar de permitir que se la engañe… y quizás anarquismo es simplemente eso: madurez colectiva… responsabilidad personal… amor al prójimo…
¿Quién sabe?