Alégrame el día…

Hoy he visto dos cosas que me han alegrado la mañana de camino al trabajo, por si no fuera suficiente con que es viernes…

Foto de Dominic Kurniawan Suryaputra

La primera ha sido saliendo de la estación de autobuses para caminar al metro en una zona universitaria con mucha chavalada. Una chica muy joven caminaba delante mío y llevaba un libro en el bolsillo trasero del vaquero.

No solo eso: se entreveía el nombre del autor sobresaliendo por fuera: Lope de Vega

Nada importante quizás… pero no se… me gustó, y sin saber el motivo real, puedo fantasear con que pueda ser una alternativa al scroll infinito del móvil… ¿Quién sabe?…

Más tarde, ya saliendo del vagón de metro vi que habían colocado estratégicamente un poste en el acceso a la escalera más cercana. Indicaba que, por obras, no se podía usar la escalera mecánica. Pensé: “Ya verás como todo el mundo se va a la otra escalera para no tener que subir andando”, pero no, fui gratamente sorprendido por una masa de gente que se dirigió, sin dudarlo, hacia el pasillo, no importándole en absoluto el cartel de aviso y subiendo con decisión usando exclusivamente sus dos piernas.

De nuevo… nada importante… personas caminando hacia sus trabajos a las que no les importó un poco de actividad física antes de sentarse en la silla de la oficina durante las próximas horas…

No se… quizás en las pequeñas cosas se ve que no estamos tan mal como podría parecer… que es fácil generalizar, juzgar y despotricar de “la gente”… Pero “la gente” son personas individuales con sus vidas, intereses, pensamientos, reflexiones, aficiones, y decisiones diarias que pintan un complejo mapa que si intentas simplificar pierde todos los matices, todo significado y por supuesto, toda utilidad…

Me da igual

Alucinando en un mundo cada vez más polarizado, donde la gente anda con miedo a expresar lo que piensa, especialmente si tiene un perfil público, no vaya a ser que eso que piensa no sea acorde con las ideas de moda del momento, modas ideológicas fugaces que vienen y van como las cabezas de los que las siguen, sin pensar qué significan o implican realmente

Pero ¿sabes qué? Me da igual.

Photo by Lerone Pieters on Unsplash

Me da igual porque al final somos todos lo mismo, personas cada una con su vida y sus historias, compartiendo un tiempo y un espacio en este loco planeta tan cambiante y caótico, en esta colección de sociedades esquizofrénicas y aceleradas donde si pensabas que ya lo habías visto todo, que no se podía ser más hijo de puta, te sorprenden cada día con una nueva… una más… y ya acabas insensibilizado…

Pero me da igual.

Porque al final lo real está aquí, delante nuestra: nuestra gente, nuestros amigos, parejas, hijos e hijas, personas cercanas, compañeros de trabajo, el del bar donde te tomas algo por la tarde, desconocidos con los que lo mismo intercambias un minuto de conversación que te puede dar la vida.

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